Con gran entusiasmo y un impecable espíritu de colaboración, nuestra comunidad escolar fue testigo de una innovadora jornada pedagógica organizada por el Departamento de Ciencias, donde el ingenio, la resolución de problemas y la vida comunitaria se tomaron cada rincón del establecimiento.
Durante la actividad, los estudiantes desde 7° básico hasta 3° medio se convirtieron en verdaderos investigadores al enfrentarse a una emocionante ruta de acertijos. A través del descubrimiento de pistas secretas ocultas en distintos puntos emblemáticos del colegio, los jóvenes debieron desplazarse estratégicamente por el campus, demostrando que el aprendizaje no tiene fronteras y puede vivirse de manera interactiva en cada espacio educativo.
El elemento central de la jornada fue un «pasaporte» de navegación que cada grupo debía completar. En cada estación del recorrido, los alumnos se encontraron con exigentes desafíos matemáticos que pusieron a prueba su razonamiento lógico y su capacidad analítica. Únicamente al resolver correctamente el problema de la estancia, el equipo recibía el timbre oficial que acreditaba su avance, liberando la siguiente pista para continuar el circuito hasta alcanzar la meta.
Más allá del reto intelectual, la actividad destacó por el ambiente de camaradería y apoyo constante entre los estudiantes. A lo largo del circuito, los compañeros se alentaron mutuamente en todo momento, trabajando codo a codo para descifrar cada enigma y celebrando juntos cada timbre conseguido. Este espíritu festivo y solidario reafirmó que el trabajo en equipo es la clave fundamental para superar grandes desafíos.
Extendemos una calurosa felicitación a los profesores del Departamento de Ciencias por concebir e implementar esta destacada iniciativa. Instancias como esta demuestran cómo las matemáticas, la curiosidad científica, el trabajo en equipo y los valores de fraternidad se complementan de manera natural, brindando a nuestros estudiantes experiencias de aprendizaje significativas, motivadoras y transformadoras.