Con gran entusiasmo y un profundo compromiso por el cuidado de nuestro entorno, los estudiantes del taller «Brigada Medioambiental» del Colegio Concepción Hualqui protagonizaron una nueva jornada de reforestación en los Campos Deportivos de la comuna, dando continuidad a una valiosa iniciativa impulsada por la Gran Logia de Chile.
Guiados por el profesor de Educación Tecnológica, Cristian Villegas, y la profesora encargada del taller, Yessica Hernández, los brigadistas trabajaron codo a codo junto a Don Miguel Martínez, encargado del proyecto «Desde la educación ambiental a la restauración ecológica». Con pala en mano y motivados por su amor a la naturaleza, los alumnos plantaron diversas especies nativas de nuestra zona, entre las que destacan el Arrayán, Peumo, Maqui y Quillay.
Una parte fundamental del proceso fue el cuidado posterior a la plantación: cada uno de los arbolitos fue protegido minuciosamente con coberturas especiales para evitar que los conejos del sector —que encuentran en estos brotes un delicioso alimento— dañen el trabajo realizado.
Sin lugar a dudas, el momento más significativo y emocionante de la jornada fue la oportunidad de plantar un ejemplar de Huille Patagua (también conocido como Naranjillo), un árbol nativo que lamentablemente se encuentra en extremo peligro de extinción. Para nuestra comunidad escolar, ser custodios del crecimiento de esta especie representa un verdadero orgullo y un hito en el rescate de la biodiversidad local.
Además, demostrando una visión de futuro, los estudiantes recolectaron semillas de especies como Palqui, Lingue y Peumo. Estas semillas serán tratadas en el colegio para iniciar su proceso de germinación, con el objetivo de dar vida a nuevos árboles que serán plantados en los próximos años.
Agradecemos profundamente el apoyo constante de la Gran Logia de Chile y, de manera muy especial, el valioso guiado y conocimiento brindado por Don Miguel Martínez a nuestro colegio y al taller. Asimismo, felicitamos a los docentes a cargo y a nuestros dedicados brigadistas ambientales. Con sus manos en la tierra, no sólo plantaron árboles, sino que sembraron conciencia y esperanza para las futuras generaciones de Hualqui.