En el contexto actual, la salud mental de nuestros estudiantes se posiciona como una prioridad ineludible para toda la comunidad educativa. Promover su bienestar emocional no es solo una tarea institucional, sino una responsabilidad compartida entre familia y escuela.
Situaciones recientes nos invitan a reflexionar sobre el rol fundamental que ejercemos los adultos en la vida de niños, niñas y adolescentes. Estar atentos a sus cambios conductuales, escuchar activamente sus inquietudes y actuar oportunamente frente a cualquier señal de alerta puede marcar una diferencia significativa en su desarrollo integral.
Como establecimiento educacional, reforzamos el llamado a la responsabilidad parental, destacando la importancia del diálogo permanente, la contención emocional y el acompañamiento constante en los distintos procesos formativos de nuestros estudiantes.
Recordamos a las familias que, ante cualquier situación que genere preocupación, pueden acudir al profesor jefe o al Equipo de Convivencia Escolar, quienes se encuentran disponibles para orientar, apoyar y canalizar adecuadamente cada caso.
Construyamos juntos un entorno seguro, protector y consciente, donde el bienestar emocional sea una prioridad permanente y un compromiso colectivo.